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¿Cómo se mide el grado de afección?
La manera más sencilla de evaluación es con un centímetro. Pero existen estudios como la termografía que diagnostican con precisión el daño producido por la celulitis.
Consiste en apoyar las placas termográficas durante algunos segundos sobre la zona hasta que los cristales del líquido se colorean de acuerdo a la variación de temperatura, que depende de la alteración microcirculatoria provocada por el tejido celulítico. Se obtienen así imágenes que permiten seguir la evolución de la enfermedad.
Con la termografía se puede graficar la evolución de la celulitis en 4 grados. Grado 1 con alteraciones incipientes, grado 2 y 3 con mayores daños hasta el grado 4 donde se expresa la enfermedad en su máxima intensidad.
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